Se habla mucho de “nutrición deportiva”, pero en realidad la nutrición es una sola. Lo que cambia es cómo se adapta a cada persona y a cada disciplina. No es lo mismo alimentar a un levantador de pesas que a un maratonista: las demandas fisiológicas son distintas, aunque los principios básicos sean los mismos.El cuerpo humano necesita macronutrientes esenciales para funcionar correctamente: grasas, carbohidratos y proteínas. La diferencia entre un atleta y una persona sedentaria no está en qué nutrientes consume, sino en las proporciones, la calidad y el momento en que los utiliza, según su entrenamiento y objetivos.
Uno de los errores más comunes, especialmente en deportes de resistencia, es creer que más carbohidratos equivale a más energía. El cuerpo puede obtener energía tanto de la glucosa como de las grasas, y en ambos casos el objetivo final es producir ATP, la verdadera moneda energética celular, que se genera en la mitocondria.En disciplinas de fondo —ciclismo de ruta, triatlón, running de larga distancia— las grasas son una fuente energética clave, ya que permiten una producción de energía más estable y sostenida en el tiempo. Para que esto ocurra, el metabolismo debe adaptarse progresivamente a utilizar grasas como combustible principal, reduciendo excesos de azúcares simples y priorizando carbohidratos complejos en cantidades moderadas.Aceite de oliva, palta, frutos secos, coco y pescados grasos son ejemplos de grasas de calidad que pueden sostener el rendimiento sin provocar picos y caídas bruscas de energía.
Otro error frecuente es subestimar la importancia de las proteínas en deportes de resistencia. Las proteínas son fundamentales para mantener la masa muscular, favorecer la recuperación y proteger tendones, ligamentos y huesos, especialmente en disciplinas altamente demandantes y catabólicas.Alimentos como huevo, carnes magras, pescado y lácteos de calidad aportan proteínas de alto valor biológico. En la mayoría de los atletas de resistencia, una ingesta aproximada de 1 g de proteína por kilo de peso corporal, distribuida en varias comidas, suele ser suficiente. Los suplementos proteicos pueden ser un apoyo, pero no reemplazan una alimentación sólida.
La ingesta rápida de glucosa solo está justificada en situaciones puntuales, como la hipoglucemia, no como estrategia permanente.
No existe una fórmula única ni universal. Cada atleta debe conocerse, experimentar y ajustar su nutrición según su disciplina, su entrenamiento y su respuesta individual. Con principios simples, alimentos de calidad y coherencia en el tiempo, el cuerpo se adapta y responde.La verdadera energía no se fuerza: se construye.